Comunicado de la MAIS por una huelga general real y contra la reforma laboral

maisEl pasado 10 de febrero se aprobaba la última reforma laboral en el Estado Español. En realidad se trata de un cúmulo de modificaciones y añadidos normativos a legislaciones y líneas de actuación ya existentes, acentuadas de forma exponencial hasta confirmar en su conjunto la mayor agresión perpetrada contra los derechos laborales del conjunto de la clase obrera andaluza y del resto del Estado Español impuesto en décadas. La de más calado en sus ataques a derechos adquiridos, conllevando la desprotección más absoluta de la clase obrera frente a la patronal, permitiendo a ésta una capacidad ilimitada de explotación y extorsión, instaurando de facto el despido libre y acabando en la práctica con la negociación colectiva. Hay, por tanto, razones más que sobradas para esta huelga general, por lo que la Mesa Andaluza de la Izquierda Soberanista (MAIS) llama a la clase trabajadora andaluza a secundarla. Llamamos a dejar a un lado temores y escepticismos propagados por los voceros del sistema para así manternos sin movernos y en silencio, así como a desechar la resignada pasividad que nos pretenden inocular, demostrando que no estamos dispuestos a renunciar a nuestros derechos participando en la huelga general convocada por todos los sindicatos para el próximo 29 de marzo.

Pero hay que recalcar que estas medidas no son otra cosa que la culminación de un proceso de recortes en derechos y contra los intereses del Pueblo Trabajador Andaluz, en particular los de su clase obrera, ya iniciado hace décadas – desde los Pactos de La Moncloa – y seguidos por las distintas reconversiones salvajes industriales, agrícolas, mineras, pesqueras, etc., y el fomento de la precarización del mercado laboral con la potenciación de las distintas tipologías de contratos basura, hasta llegar a las últimas reformas laborales: las de Zapatero y Rajoy. Esta reforma laboral no es ni la primera ni la única, sólo es la última. Igualmente hay que subrayar que la sistemática aniquilación del tejido productivo andaluz y el debilitamiento de las capacidades de autodefensa de la clase obrera a lo largo de decenios, no han sido exclusivamente obra de gobiernos estatales, autonómicos o locales del PP, PSOE, PA o IU, sino también de CCOO y UGT, que han sido cómplices de estas actuaciones. De hecho, sus mayorías y representatividades, así como todas las prebendas económicas e institucionales que conllevan, las han obtenido por una concesión monopolística del régimen, que se las otorgaron como herramientas para que pudiesen realizar las tareas de control obrero y subordinación de sus intereses y los del resto de clases populares al gran capital, mediante su constante labor de desmovilización, desmotivación y desconcienciación, esenciales para que aceptasen como inevitables e incluso positivas las deslocalizaciones, los cierres empresariales, la destrucción del empleo, las disminuciones de los derechos, etc. Estos sindicatos no pueden formar parte de la solución porque forman parte del problema.

Ante la situación límite en que ha sido colocado el Pueblo Trabajador Andaluz por esta crisis originada en las contradicciones económicas propias del capitalismo, provocada en esta ocasión por la especulación financiera, y aprovechada por el sistema para justificar medidas antiobreras y antisociales, como esta reforma laboral, la única salida es la activación del protagonismo y la lucha popular. Sólo una actuación masiva, decidida y prolongada, un batallar continuado por parte del propio Pueblo Trabajador Andaluz, podrá trastocar los planes del sistema, invirtiendo la situación y encauzando el futuro hacia metas favorables a los intereses de las clases populares. En este sentido, la huelga general no puede ser una mera muestra de poder de convocatoria por parte de CCOO y UGT, un simple paro de 24 horas que propicie una negociación para la rectificación de algunos aspectos de la reforma, como pretenden, sino que hay que convertirla en una huelga general real, en un principio de reacción popular a favor de la completa retirada de todas estas medidas, y en un clamor colectivo que exija un cambio radical de la realidad económica que anteponga cumplimentar las necesidades de la mayoría social, en lugar de la supeditación de éstas al beneficio de una minoría.

Pero para conseguirlo resultará imprescindible que nuestro pueblo y la clase obrera detenten la consciencia necesaria y los instrumentos adecuados para plantarle cara al capitalismo, lograr sus objetivos y mantener las metas conquistadas. En este contexto, y en un momento tan excepcional, la conformación en Andalucía de un bloque unitario y estable del sindicalismo de clase constituye uno de los elementos más incuestionables, determinantes y prioritarios. Mientras la clase trabajadora andaluza no tenga un referente sindical amplio, combativo y revolucionario, que les contraponga la lucha de clases, la confrontación popular y el rechazo al capitalismo al entreguismo obrero, la conciliación social y la subordinación a los mercados mantenidos por CCOO y UGT, no podrán darse las condiciones de un levantamiento obrero y popular transformador. Sólo la unidad estratégica y de actuación del hoy disperso y minoritario sindicalismo obrero en esta tierra, y su conversión en bloque sindical alternativo unitario, autónomo y al margen de otros movimientos sociales y colectivos políticos, será capaz, aunando fuerzas y esfuerzos, de suplir en el común las carencias de cada uno. La suma de la afiliación, la generalización sectorial y la extensión geográfica del conjunto, sí lograrían alcanzar las posibilidades de las que se carecen. Consecuentemente, exhortamos a la responsabilidad, a anteponer intereses generales a propios, y les reclamamos a todos el inicio de contactos con vistas a esa unidad de acción cotidianizada y permanente que supondría el bloque que propugnamos. Y lo hacemos muy especialmente al SAT, nuestro referente sindical, que debería impulsar la iniciativa y priorizar este objetivo.

Esta huelga general constituye una oportunidad para dar pasos hacia la conformación y visualización del bloque. Por ello, las coincidencias entre el sindicalismo de clase y el del régimen deberían limitarse a la convocatoria. El sindicalismo obrero de este país, si realmente quiere llegar más allá de lo exclusivamente testimonial, no puede hacer un frente común con CCOO y UGT, debe distanciarse y diferenciarse. Es obvio que no se posee la capacidad de movilización necesaria, y que por lo tanto hay que aprovechar la oportunidad de sus convocatorias, pero también lo es el que se deben sentar las bases para invertir la situación. El método es ir dando saltos cualitativos que vayan haciendo factible esa meta. Ha llegado la hora de pasar de la “cola crítica” a los actos propios, como un principio de aglutinamiento y de singularización de esa unidad sindical obrera y alternativa que aspire a constituir el referente del proletariado andaluz. Congruentemente, y como contribución a la clarificación, desde la Mesa Andaluza de la Izquierda Soberanista (MAIS) emplazamos a hacer nuestra la huelga. A hacerla con ellos, pero no junto a ellos. Por eso, pedimos a nuestras y nuestros militantes y simpatizantes el defender estas propuestas y, coherentemente, a sumarse sólo a aquellas actuaciones, concentraciones y manifestaciones convocadas por el SAT, en solitario o junto a otros sindicatos de clase, pero de las que no formen parte ni CCOO ni UGT.

¡POR ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA!

 

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