Comunicado de la MAIS ante el Día Nacional de Andalucía

maisEl 4 de diciembre de 1977 más de un millón y medio de andaluces y andaluzas salieron a las calles de nuestra tierra y en la diáspora, con esperanza y alegría, para reivindicar sus derechos como pueblo. Aquellas manifestaciones fueron un claro y masivo acto de afirmación nacional y popular. Andalucía, el conjunto del pueblo andaluz, despertó de esa pesadilla de sangre y sufrimiento en la que el régimen genocida de Franco la había sumido, y lo hizo con fuerza y determinación.

Aquel 4 de diciembre se salió masivamente a la calle para pedir autogobierno, es decir, el poder político necesario para solucionar los graves problemas que aquejaban a Andalucía como una nación oprimida, subdesarrollada, marginada y dependiente. Cuando en aquellos años se utilizaba la palabra “autonomía” en realidad se estaba hablando de conseguir el poder político para acabar con el paro y la emigración, con el hambre y la pobreza, con los terratenientes y con un injusto reparto de la tierra, y por el reconocimiento, dignidad y respeto a nuestra cultura y señas de identidad. Se reivindicaba autonomía como sinónimo de autogobierno. Un autogobierno que significara volver a ser nuestros propios dueños y los de nuestra tierra. Se estaba reivindicando soberanía.

Sin embargo, aquella jornada que inicialmente fue planteada como reivindicación alegre y festiva de nuestros derechos acabó en tristeza y tragedia, teñida de sangre, de la sangre del joven trabajador malagueño Manuel José García Caparrós, alcanzado por una bala de la Policía española. Los asesinos nunca fueron juzgados. Aquel crimen, que pretendía amedrentar al Pueblo Trabajador Andaluz, no sólo quedó impune sino que encima fue condenado al silencio y al olvido.

Aquella operación orquestada de silencio y olvido fue acordada y llevada a cabo por los que luego se encargarían de reconducir las reivindicaciones populares andaluzas por los cauces que dictaba la gran oligarquía imperialista española, por quienes estaban interesados en que todo cambiase para que todo siguiera igual, para que los mismos que mandaban durante el franquismo siguieran mandando en la “nueva democracia”, en esta falsa democracia nacida de la Constitución Española de 1978, que niega expresamente las naciones e impide a los pueblos ejercer sus derechos de soberanía.

Deseosos de legitimación y de poder institucional en el nuevo régimen post-franquista el PSOE, el PCE y el PSA (actual Partido Andalucista) recondujeron las ansias de libertad del conjunto del pueblo andaluz. Por eso, el 28 de febrero de 1980 nos engañaron y nos hicieron creer que aquel referéndum nos iba a dar el anhelado “poder andaluz”. Y lo que nos trajo al año siguiente fue una falsa autonomía que sólo era descentralización administrativa de ciertas funciones del Estado, y por ello era incapaz de resolver los problemas de la clase obrera y el conjunto del Pueblo Trabajador Andaluz. Unos “Estatutos de Autonomía” en los que la nación andaluza y el pueblo andaluz no son reconocidos como sujetos políticos detentadores de derechos. La Constitución de 1978 lo dejó todo atado y bien atado a favor del gran capital español.

Hoy, después de 34 años, la izquierda que lucha por la soberanía nacional andaluza sigue planteando lo mismo que aquellos andaluces de 1977: poder político real para resolver nuestros problemas. Autogobierno real, entendido como plena posesión y ejercicio de nuestra soberanía. Porque sin soberanía careceremos de una herramienta imprescindible para la transformación de nuestra realidad.

Por eso hoy, en el Día Nacional de Andalucía, las organizaciones que conformamos la Mesa Andaluza de la Izquierda Soberanista (MAIS) exigimos tierra, trabajo y soberanía.

Porque hoy como ayer queremos la tierra para trabajarla en paz y libertad, esa tierra que sigue en manos de unos pocos que explotan cruelmente a tantos trabajadores y trabajadoras, a esos jornaleros y jornaleras de los que hablara Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza, esencia de la opresión en la que vive Andalucía. Queremos la tierra porque es fuente de riqueza y de poder soberano para el Pueblo Trabajador Andaluz, y defenderla frente a los grandes monopolios y la PAC que pretenden destruirla, poniéndola al servicio de las necesidades populares.

Porque queremos trabajo, y lo queremos en nuestra tierra, no queremos volver a recorrer el doloroso camino de la emigración como ya lo hicieron en el pasado tantos trabajadores y trabajadoras de Andalucía, pero si queremos trabajo debemos luchar por otro sistema económico diferente al capitalismo. Un sistema donde los sectores estratégicos de la economía estén en manos de la clase obrera y del pueblo trabajador. Para que en Andalucía haya trabajo digno y suficiente es necesario apostar por un desarrollo nacional y una economía socialista que rompa con los intereses del imperialismo en nuestro país y que rechace su división territorial del trabajo.

Porque queremos soberanía nacional y popular. Una República Andaluza y una democracia popular que sirvan a los intereses de la clase obrera y los sectores populares. Unas instituciones soberanas que sean instrumentos para construir una Andalucía verdaderamente libre, de hombres y mujeres realmente iguales. Una Andalucía sin desigualdad ni explotación social, donde nuestra identidad y nuestra cultura sean reconocidas y potenciadas, donde ninguna persona sea ilegal, sin racismo ni xenofobia, donde nuestra naturaleza y medio ambiente sean respetados, cuidados y preservados. Una Andalucía de paz, sin bases militares extranjeras ni ejércitos españoles, británicos o estadounidenses, que sea un bastión de solidaridad internacionalista entre los pueblos.

En estos momentos de crisis del modo de producción capitalista, la izquierda que combate por la liberación nacional y social de Andalucía, la soberanista y anticapitalista, tiene clara su apuesta: luchar por la recuperación de nuestra nación y de un poder popular andaluz como instrumentos para construir una sociedad andaluza democrática e igualitaria. Una Andalucía libre y socialista.

Es justamente en estos momentos en los que los imperialistas están sometiendo a los pueblos y a la clase obrera a sus dictados más crueles – como está ocurriendo en Grecia – cuando más claro y alto debemos unirnos y recuperar nuestra soberanía como nación y como pueblo trabajador, para poder hacer frente con éxito a la barbarie capitalista. Por ello, ahora más que nunca, desde el recuerdo a Manuel José García Caparrós y a todos aquellos que dieron la vida por nuestra tierra, nuestro pueblo y la clase obrera, tenemos que gritar:

¡VIVA LA REPÚBLICA ANDALUZA!

¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA!

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