Homenaje soberanista a Blas Infante en el 80º aniversario de su asesinato

13887086_1235458926478180_7472700932623221912_nLas organizaciones soberanistas que convocamos este acto, tanto del mundo político como del sindical o cultural, hemos planteado la conmemoración del asesinato de Blas Infante como una continuidad en el camino que Blas Infante y los andaluces de su época, dejaron inconcluso por el asesinato y la posterior represión sobre las ideas soberanistas y revolucionarias andaluzas. Represión, que en sus distintas formas, llega a nuestros días, a pesar de la reconversión del franquismo en monarquía borbónica.

Ante los cantos de sirena que desde el “andalucismo institucional”, llaman a la “unidad” de forma abstracta -motivada por el fracaso electoral y social de los distintos proyectos surgidos de la implosión del PA y de la inserción en proyectos estatales y reformistas-, la izquierda soberanista continua con el trabajo encaminado a conseguir la unidad de acción de las organizaciones que tienen objetivos concretos comunes: la emancipación nacional y social de Andalucía y del pueblo trabajador andaluz, como único sujeto colectivo sobre el que puede recaer tal acción.

Con este homenaje soberanista a Blas Infante, nos reafirmamos en la idea de que la liberación nacional y social de Andalucía solo se puede conseguir desde organizaciones andaluzas, desde un marco nacional de actuación, y desde un proceso constituyente donde el pueblo andaluz sea el único protagonista. El futuro de Andalucía, no pasa por las concesiones que pueda hacer el Estado español ni por la acción política andaluza en Madrid; la historia reciente nos da la razón cuando decíamos que el Estado español es irreformable, por ser un instrumento de la clase capitalista para la defensa de sus intereses. La “unidad de mercados” escondida tras el concepto de “unidad de España” es la “idea-fuerza” del capitalismo español y base irrenunciable en cualquier reforma del Estado. Soberanía política y soberanía económica de los pueblos están al margen de cualquier proceso de reforma del Estado, haciendo imposible la idea de una Andalucía Libre, soberana.

La unidad nunca se puede aceptar si esto supone rebajar las concepciones ideológicas y los contenidos estratégicos de las organizaciones soberanistas hasta encaminarnos hacia el reformismo y la conciliación con el Estado. La unidad de las organizaciones de obediencia andaluza se debe realizar sobre proyectos a medio y largo plazo, sobre el debate ideológico y estratégico; y sobre el desarrollo de dinámicas encaminadas a la consecución de la soberanía política de la nación y la soberanía económica del Pueblo Trabajador Andaluz. Es decir, desde la soberanía municipal y comarcal hasta la soberanía económica que nos libere de la explotación padecida por pertenecer a una nación colonizada y a una clase social explotada.

La “unidad” que no esté encaminada a romper con el dominio colonial ejercido sobre nuestra nación y a subvertir el orden económico capitalista que nos explota, nos empobrece y nos humilla, es una “unidad” estéril que solo serviría para taponar la rebeldía, para fagocitar las luchas de liberación y someterlas a las políticas electorales donde las burguesías estatales y autóctonas se encuentran en su terreno al ser los propietarios de los medios de comunicación y de producción. Encauzar las luchas de liberación a través de la “democracia burguesa” es la derrota de las clases populares; pretender reformar el Estado español como paso previo a la obtención de la soberanía es una quimera que solo nos lleva a la frustración y al pesimismo derrotista.

Entendemos que los pasos hacia la unidad de la izquierda andaluza que deseamos ya se están dando en base a proyectos como las Jornadas por la Constitución Andaluza, o a la coordinación cultural de los Centros Andaluces del Pueblo, desde la base de organizaciones nacionales andaluzas que trabajan en un marco geográfico andaluz, renunciando expresamente a participar en proyectos estatales que diluyen las luchas de liberación nacional y social en proyectos reformistas españoles.

La “unidad” no puede construirse en base a un símbolo, sino en base a un proyecto emancipador para la nación andaluza y para el Pueblo Trabajador Andaluz. El Blas Infante desdibujado y caricaturizado que nos presenta el regionalismo andaluz, reformista y timorato en las cuestiones nacionales y sociales, no puede actuar como aglutinador. Este no es reconocido por la izquierda soberanista, por ser una caricatura del Blas Infante que leemos en sus obras, sus artículos y entrevistas. La sombra del Blas Infante que fue asesinado por participar en una candidatura “separatista y revolucionaria”.

El próximo 10 de Agosto a las 8 de la tarde en el antiguo Cine Jaúregui de Sevilla (actual plaza Padre Jerónimo de Córdoba) nos daremos cita para rendir homenaje al Blas Infante que se declaraba “separatista y revolucionario”, con todos aquellos y aquellas que se comprometen en continuar el camino que nos señaló Blas Infante hacia la emancipación del Pueblo Andaluz.

¡Por Andalucía Libre, los pueblos y la humanidad!
¡Por una Andalucía independiente y socialista!

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