Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA ante un nuevo 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

“Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”
Domingo Faustino Sarmiento

Un nuevo 8 de marzo – Día Internacional de la Mujer Trabajadora – llega, y como toda efeméride nos debe de servir para reflexionar el largo camino recorrido por la mujer en la consecución de sus derechos y el reconocimiento de su dignidad y de su igualdad con el hombre. Del mismo modo, nos debe de hacer advertir aún el camino por recorrer, y las necesarias transformaciones que a nivel social y a nivel individual que se deben llevar a cabo para conseguirlas.

Desde la aparición de la sociedad de clases, en los albores de la sociedad neolítica y de la Edad de los Metales vamos a ver como los niveles de igualdad entre los sexos que habían existido anteriormente se deterioran de forma grave, generándose el patriarcado y la degradación de la condición femenina. La aparición de la propiedad privada provoca que las nuevas clases poseedoras controlen la vida sexual y reproductiva de la mujer para asegurar que sus propiedades pasen a su descendencia. Igualmente, la enajenación del trabajo se materializó en un primer momento en la alienación del trabajo femenino. Enajenación del trabajo femenino que redundó en beneficio de esas mismas clases dominantes.

Este papel se ha mantenido a lo largo de los últimos milenios, siendo una de las claves ineludibles para poder mantener la división social entre clases sociales dominantes y clases sociales dominadas. En nuestra moderna sociedad capitalista el sexismo que rige la mayor parte del globo permite poder mantener a un sector social de la clase obrera, la compuesta por las mujeres, con unos salarios más bajos y unas peores condiciones laborales que a los hombres. En beneficio claro de la gran burguesía. Del mismo modo, las condena a la realización del trabajo reproductivo de forma exclusivamente gratuita. Este trabajo, consistente en el cuidado del hogar, de los hijos/as y dependientes, siendo esencial para que el capitalismo pueda funcionar correctamente, sin embargo, la hipócrita ciencia social burguesa impide que la oligarquía deba pagarles su justo salario al afirmar que este en sí mismo no es un trabajo, ocultando su importancia para que los negocios de la burguesía puedan dar beneficios.

Todo esto se ve aderezado con un fuerte componente ideológico machista, sexista y patriarcal que sirve para justificar esta situación. Ideología que impregna la mentalidad del hombre trabajador, que debido a ello es cómplice de la enajenación que el capitalismo realiza sobre la mujer perteneciente al pueblo trabajador. E igualmente impregna a la mujer trabajadora, que se resigna a esta situación, e incluso puede rechazar todo intento de intentar emanciparse. Si esta realidad es así en los países del mundo desarrollado, mucho más lo es en los países donde el desarrollo y la dependencia se expresan en su mayor crueldad y aspereza.

Desde ANDALUCÍA COMUNISTA, evidentemente celebramos los avances conseguidos en este campo en el centro desarrollado por las mujeres. Sin embargo, queremos señalar que estos avances pueden perderse en cualquier momento, pues no es una supuesta maldad “innata” del género masculino la causante de sus males, sino los intereses y las coyunturas que atraviese la economía capitalista y la propia dinámica social. Sólo la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de la sociedad socialista podrá poner los cimientos para conseguir el fin de la marginación de la mujer y la igualdad con el hombre.

Desde ANDALUCÍA COMUNISTA apoyaremos la lucha de la MUJER TRABAJADORA contra la desigualdad de género, y siempre señalaremos aquellas corrientes ideológicas del feminismo burgués que intenten enfrentarla con el género masculino, ocultando que no es él el responsable del patriarcado, sino la propia sociedad capitalista. Lucha contra el capitalismo y el patriarcado que no redunda sólo en beneficio de la mujer, si no también en el colectivo queer. Aquí, donde se levante la podredumbre del patriarcado y el capitalismo opresor, nosotros, mujeres y hombres libres, y de cualquier tipo de orientación sexual, levantaremos el edificio imponente de una sociedad donde prime la dignidad humana y la igualdad entre mujeres y hombres, de la igualdad sexual. Levantaremos el edificio imponente del socialismo.

¡VIVA EL 8 DE MARZO!

!VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA!

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