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ANÁLISIS Y BALANCE DE LAS ÚLTIMAS ELECCIONES ANDALUZAS.

10 diciembre, 2018

ANÁLISIS Y BALANCE DE LAS ÚLTIMAS ELECCIONES ANDALUZAS.

1) Como es por todos conocido, el pasado domingo 2 de diciembre se celebraron elecciones al Parlamento andaluz, de las que ha surgido una nueva composición de la cámara, institución que designará al nuevo ejecutivo autonómico. En contra de lo que muchos pensaban, y de los datos manejados por un número significativo de encuestas, estos comicios han sorprendido a propios y a extraños, ya que aunque el partido ganador ha sido el tradicional en Andalucía desde la recuperación del sistema parlamentario burgués en 1978, el PSOE, sí han supuesto la pérdida de la mayoría absoluta por el bloque de formaciones políticas de izquierda, con la más que probable posibilidad de existencia de una gestión autonómica por parte de la derecha. Es más, no sólo eso, también ha implicado la entrada de una organización duramente reaccionaria y antiautonómica como VOX.

Pensamos que no es necesario explicar la trascendencia de estos resultados. Así como el enorme golpe simbólico que supone para las capas populares y la izquierda, no sólo andaluza, sino del conjunto del estado. Andalucía siempre ha sido un bastión sociológico de la izquierda desde épocas muy remotas de la historia contemporánea. ¿Cómo ha podido suceder esto? Para responder es necesario analizar y desmenuzar con detenimiento los resultados, así como comprobar su distribución geográfica a lo largo y ancho del país andaluz.

Elecciones andaluzas 2015 Elecciones andaluzas 2018
Censo: 6.379.762

Votantes: 4.017.912 (63,94% censo)

Abstenciones: 2.266.104 (36,06% censo)

Votos nulos: 40.939

Votos en blanco: 54.807

 

PSOE-A:

–          Votos: 1.409.042

–          Porcentaje voto emitido: 35,43%

–          Escaños: 47

–          Porcentaje del censo: 22,08%

 

 

 

Censo: 6.432.454

Votantes: 3.691.859 (58,65% del censo)

Abstenciones: 2.602.546 (41,35% censo)

Votos nulos: 81.133

Votos en blanco: 56.916

 

PSOE-A:

–          Votos: 1.009.243

–          Porcentaje voto emitido: 27,95%

–          Escaños: 33

–          Porcentaje del censo: 15,68%

PP:

–          Votos: 1.064.168

–          Porcentaje voto emitido: 26,76%

–          Escaños: 33

–          Porcentaje del censo: 16,68%

PP:

–          Votos: 749.275

–          Porcentaje voto emitido: 20,75%

–          Escaños: 26

–          Porcentaje del censo: 11,64%

PODEMOS:

–          Votos: 590.011

–          Porcentaje voto emitido: 14,84%

–          Escaños: 15

–          Porcentaje del censo: 9,24%

ADELANTE ANDALUCÍA (Podemos Andalucía, IUCA, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza)

–          Votos: 584.040

–          Porcentaje voto emitido:16,18%

–          Escaños: 17

–          Porcentaje del censo: 9,07

C´s:

–          Votos: 368.988

–          Porcentaje voto emitido: 9,28%

–          Escaños: 9

–          Porcentaje del censo: 5,78%

C´s:

–          Votos: 659.631

–          Porcentaje voto emitido: 18,27%

–          Escaños: 21

–          Porcentaje del censo: 10,25%

IULV:

–          Votos: 273.927

–          Porcentaje voto emitido: 6,8%

–          Escaños: 5

–          Porcentaje censo: 4,2%

IULV

–          Formación integrada en Adelante Andalucía.

 

VOX:

–          Votos: 18.017

–          Porcentaje voto emitido: 0,45%

–          Escaños: 0

–          Porcentaje censo:

 

 

 

 

 

VOX:

–          Votos: 395.978

–          Porcentaje voto emitido: 10,97 %

–          Escaños: 12

–          Porcentaje censo: 6,1%

 

 

 

 

2) Puede que el factor más llamativo sea la altísima abstención que se observa al comprobar los datos. Más 2.602.546 personas no ejercieron su derecho al voto. 336.442 más que en los comicios de 2015. Esto nos habla de una desafección muy fuerte de un sector amplísimo de la población con respecto a los partidos. La amplitud del fenómeno se constata en el PSOE, el partido más votado, tiene 1.009.243 votantes. Si la abstención hubiese sido un partido político habría conseguido 1.593.303 más de votos que la formación más votada en estas elecciones. ¿A quién beneficia o a quién perjudica esto?

Observando los datos, todo apunta que este fenómeno ha perjudicado en su conjunto al bloque de partidos de izquierdas: PSOE y ADELANTE ANDALUCÍA. Independientemente de la consideración del nivel o no de “izquierda” de estas organizaciones, no es menos cierto que para el imaginario colectivo son las manifestaciones del sentimiento identitario de esta corriente política. Ambas han sumado 1.593.283 votos, comparándose con respecto al 2015 vemos como la izquierda parlamentaria andaluza ha perdido con respecto al anterior proceso electoral 679.697 votos. El PSOE 399.799, ADELANTE ANDALUCÍA 279.898. En este último caso, además, se ejemplifica que en política no necesariamente dos más dos tienen que dar cuatro, en 2015 el conjunto de IUCA y PODEMOS Andalucía por separado obtuvo 863.938 votos.

3) Cómo se explica esta sangría electoral. Pensamos que las razones son las siguientes:

a- Las debilidades del sistema social y servicios públicos que el PSOE de Andalucía ha implantado en la autonomía durante sus años de gestión de la Junta. Aunque no negamos las mejoras a lo largo de estas décadas en sanidad, educación, protección social, etc., sin embargo no se ha llegado a unos niveles óptimos de eficacia en cobertura y protección. Si a eso le añadimos los ritmos privatizadores que se imponen tanto desde Bruselas como desde el gobierno central, y que debilitan ese sector público, entonces podemos explicarnos un descontento latente entre amplios sectores de la población.

b- Persistencia de los males endémicos de Andalucía. Aquí, cualquiera que recuerde la realidad social y económica de los años 70 tiene que reconocer un considerable avance. Sin embargo, los problemas de fondo siempre han estado ahí. Andalucía es una de las zonas más pobres de Europa, con unas tasas de desempleo siempre 10 puntos por encima de la media del estado español, así como con una enorme precariedad laboral y altos niveles de pobreza para una sociedad del primer mundo. Evidentemente, cuando un gobierno que se reclama de izquierdas en la Junta no encara de una forma decidida esta realidad, usando los mecanismos propuestos tanto en el Estatuto de Autonomía de 1980 como en el de 2007, y luchando por conseguir otros frente al gobierno central, acaba generando desafección y abandono entre los trabajadores y las capas populares. Lo normal es que cuando un trabajador o trabajadora no le va bien con la izquierda en el poder, es que se abstenga.

c- Negativa por parte del gobierno central del PSOE a realizar una política más consecuentemente de izquierdas. Esto, por ejemplo, se aprecia en la negativa a derogar la Reforma Laboral, siguiendo los dictados de la patronal, evidentemente esta línea ha perjudicado a su partido en las últimas elecciones andaluzas.

d- Los escándalos de corrupción que han salpicado a la administración andaluza, especialmente el caso ERE, aunque no ha sido el único. Aquí nos gustaría puntualizar sin embargo una idea. Sin exculpar a nadie de sus responsabilidades personales, judiciales y/o políticas, habría que decir que la corrupción e inmoralidad económica en la gestión pública es inherente al sistema económico capitalista. Mucho más en un periodo  histórico como el que se abre a partir de 1973 y que la crisis de 2008 reaviva, en el que la inversión en actividades económicas productivas no resulta rentable para los empresarios y burguesía, apostándose por la pura y mera especulación. Esto es mucho más real en naciones como la andaluza, que juega un papel en la división internacional del trabajo totalmente alejado de la economía de producción.

e- El caso de ADELANTE ANDALUCÍA es muy llamativo, porque sus principales integrantes sacaron más por separado que juntos. De aquí se desprenden algunas conclusiones. La primera, que buena parte del voto de descontento que reunía a la formación morada en sus comienzos se ha disipado, y se ha marchado una buena parte de él a otras organizaciones que también ansiaban recogerlo, como CIUDADANOS o VOX. Segunda, que para un militante comunista, conceptos como “ni de izquierdas y ni de derechas”, o “los de arriba o los de abajo” resultan altamente repugnantes, esto es lo que explicaría que muchas personas adscritas en el comunismo o el socialismo clásico no parecen que hayan ayudado a mantener ese resultado por separado que obtuvieron ambas formaciones en 2015. Además, esta coalición ha tenido unas consecuencias desastrosas, pues ha permitido la existencia de un quinto partido, aplicando las reglas electorales vigentes, y precisamente ese partido ha sido el más reaccionario del espectro político español actual, VOX. De haber ido ambas por separado muy posiblemente se hubiese podido cortar esta penosa situación en el parlamento andaluz.

f- La izquierda también está pagando la adopción de postulados alejados de los intereses del pueblo trabajador y más cercanos a corrientes pequeñoburguesas postmodernas. No se puede estar más preocupado por el lenguaje “coeducativo”,- que nadie entre la población usa-, y no preocuparnos de las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas, por ejemplo. Estamos de acuerdo en luchar contra la violencia de género, pero no culpando a la misma al varón por que por serlo debamos de intuir en él una naturaleza innata hacia la misma, sino mostrando como lo que es, una expresión de un sistema injusto que inocula esa mentalidad en una parte de la población para favorecer la explotación de la otra en razón a su sexo, (siempre sin exculpar a cada individuo de su responsabilidad). Estamos de acuerdo en la lucha contra el sexismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia, como no, ¿un comunista o una persona de izquierdas puede tener otra visión y seguir siéndolo? Pero no vamos a culpar de la misma a trabajadores varones explotados o en paro considerándolos privilegiados por el hecho de ser blancos, heterosexuales y hombres. Culparemos de ello al sistema económico capitalista, que utiliza estas lacras para explotar a determinados colectivos mejor usando esa situación de discriminación para extraer de los mismos mayores porciones de plusvalía, o para encasillarlas en trabajos poco o nada remunerados (venta ambulante, trabajos penosos de escasos salarios, domésticos, etc.) No hacerlo así aleja de la izquierda a la gran mayoría de la clase obrera, que empieza a ver a la militancia y a las organizaciones como tribus de “anormales” y “frikis”, lanzándola en brazos de la derecha.

g- De todas las razones expuestas aquí, puede que la siguiente sea la más importante. En las últimas décadas, los partidos y organizaciones mayoritarias de la izquierda, y también las minoritarias, han renunciado a realizar trabajo de organización de los trabajadores. Bien porque habían renunciado a ello,-en el caso de los mayoritarios-, para poder cohabitar en el poder con él cómodamente con la burguesía capitalista dominante. Bien, en otros casos, porque no querían ampliar militancia, con los consiguientes peligros de perder el poder en la organización y dividendos económicos en unos casos, o simplemente de ego personal en otros. Así, brilla por su ausencia el encuentro con la clase trabajadora en sus barrios, en sus centros de trabajo, de estudio y de su vida social. Brilla por su ausencia el intento de crear secciones sindicales combativas, asociaciones de vecinos, movimiento juvenil, células de empresa, etc. Esto es especialmente grave porque el pueblo trabajador, ya sea en Andalucía o en cualquier otra parte, tiene enormes dificultades para crear ideología emancipadora, estando expuestos a la influencia de los aparatos ideológicos de la burguesía, influencia de la que solo puede escapar por la actuación de la organización obrera y de sus cuadros. De esta forma de actuar no se escapa ni mucho menos PODEMOS, -a pesar de nacer de movimientos asamblearios y enormemente multitudinarios-, pues el autoritarismo de la dirección estatal ha expulsado a muchísimas personas de sus Círculos, quedando muy esquilmado. Esta actitud por parte de la izquierda, es lo que ha llevado al abandono de sus ideologías tradicionales (marxismo, marxismo-leninismo, socialdemocracia, keynessianismo, etc.) y la adopción de los engendros postmodernos, sirva como ejemplo Laclau.

Todo esto nos llevará a realizar al final de este documento una serie de unas conclusiones sobre la izquierda estatal en Andalucía, así como de la izquierda más propiamente andalucista.

4) Si observamos el mapa de Andalucía, podemos constatar como en la inmensa mayoría de los municipios son las fuerzas de izquierda las que consiguen la victoria. Son muy pocos los que aquí marcan la excepción. Con ello, se muestra cómo la abstención principalmente ha castigado a la izquierda, que aún así, pese a esa alta abstención, tiene a una de sus organizaciones como la más votada en la mayor parte del territorio, marcando con ello tendencias políticas de largo plazo entre la población andaluza. De los 778 municipios con los que cuenta la comunidad autónoma, las fuerzas de derecha ganan sólo en 114 (14,65%  de los mismos). A continuación dejamos la lista de los mismos, objetivos de un futuro trabajo serio y organizado de labores de agitación y propaganda por parte de la militancia de izquierda:

– Provincia de Almería: Adra (PP), Albox (PP), Alcóntar (PP), Alcudia de Monteagud (PP), Almería (PP), Antas (PP), Balanegra (PP), Bayárcal (PP), Beires (PP), Benitagla (PP), Benizalón (PP), Cóbdar (PP), El Ejido (Vox), Enix (PP), Fines (PP), Gádor (PP), Huércal-Overa (PP), Laroya (PP), Lucainena de la Torres (PP), María (PP), Mojácar (PP), La Mojonera (PP), Níjar (PP), Oria (PP), Partaloa (PP), Pulpí (PP), Rágol (PP), Roquetas de Mar (PP), Santa Cruz de Marchena (PP), Senés (PP), Somontín (PP), Sorbas (PP), Taberno (PP), Turrillas (PP), Vélez-Rubio (PP), Vera (PP)

– Provincia de Cádiz: Sanlúcar de Barrameda (Ciudadanos), Rota (Ciudadanos), Puerto de Santa María (ciudadanos), Jerez de la Frontera (Ciudadanos), San Fernando (Ciudadanos), Chiclana de la Frontera (Ciudadanos), Algeciras (Ciudadanos)

– Provincia de Córdoba: Hinojosa del Duque (PP), Villanueva del Duque (PP), Dos Torres (PP), El Guijo (PP), Pozoblanco (PP), Añora (PP), Córdoba (PP)

– Provincia de Granada: Zagra (PP), Montillana (PP), Nívar (PP), Granada (PP), La Zubia (Ciudadanos), Ogíjares (Ciudadanos), Villa de Otura (PP), Alhendín (PP), Dílar (PP), Monachil (PP), Güejar Sierra (PP), La Peza (PP), Cortes y Graena (PP), Marchal: PP, Cogollos de Guadix (PP), Vegas del Genil (Ciudadanos), Dólar (PP), Lanjarón (PP), El Pinar (PP), Los Guajares (PP), Molvízar (PP), Jete (PP), Otívar (PP), Almuñecar (PP), Lújar (PP), La Taha (PP), Busquístar (PP), Pórtugos (PP), Puebla de Don Fadrique (PP)

– Provincia de Huelva: Sanlúcar de Guadiana (PP), Lepe (PP), Isla Cristina (PP), Aljaraque (Ciudadanos), Palos de la Frontera (PP), La Palma del Condado (PP), Higuera de la Sierra (PP)

– Provincia de Jaén: Aldeaquemada (Ciudadanos), Iznatoraf (PP), Jaén (PP).

– Provincia de Málaga: Gaucín (PP), Jimena de Líbar (PP) Cartajima (PP), Júzcar (PP), Igualeja (PP), Estepona (PP), Benahavís (PP), Mijas (PP), Alhaurín el Grande (PP), Coín (PP), Pizarra (PP), Alhaurín de la Torre (Ciudadanos), Benalmádena (Ciudadanos), Torremolinos (PP), Rincón de la Victoria (Ciudadanos), Comares (PP), Vélez-Málaga (PP), Algarrobo (PP), Torrox (PP), Nerja (PP), Frigiliana (PP), Cómpeta (PP), Canillas de Albaida (PP).

– Provincia de Sevilla: Espartinas (PP), Bormujos (PP).

5) En todo momento, estamos constatando que lo que explica el resultado de los comicios andaluces del pasado día 2 es la altísima abstención. Sin embargo, eso no significa que no observemos un corrimiento del voto hacia posiciones de derechas, que aunque no sea determinante si es, de alguna u otra manera significativo. Se demuestra esto al sumar los sufragios del conjunto formado por PP, Ciudadanos y Vox, 1.804.884 votos, 237.677 más que los logrados por el PP en 2012, única vez que la entonces única fuerza conservadora en Andalucía consiguió ganar las elecciones, aunque sin mayoría absoluta, lo que le imposibilitó formar gobierno.

De esta manera, vemos que se ha producido tanto un voto de castigo como una abstención de castigo hacia el PSOE –A de Susana Díaz, actual presidenta en funciones de la Junta de Andalucía.

Nuestra valoración de lo que pueda suponer un gobierno de las derechas en Andalucía es particularmente negativa para el Pueblo Trabajador andaluz, mucho peor de lo que ha podido suponer la gestión “psoísta” a lo largo de los últimos casi 40 años. Si el sistema público y social, salvaguardia de las mejoras logradas durante los 80 y 90 mencionadas más arriba, presenta enormes carencias y fallos, muchos más se multiplicarán con unas políticas ya radicalmente neoliberales. Igualmente, si el desarrollo económico de Andalucía, dentro del papel que juega de “colonia interna” del capitalismo español, sólo puede ser desarrollado por la administración pública, y de unos poderes andaluces que reivindiquen competencias frente al gobierno central, es legítimo preguntarse si unos gobiernos de derecha van a ser los que cumplan con esos fines. ¿Alguien puede imaginarse un gobierno encabezado por Juan Manuel Moreno Bonilla o Juan Marín creando una banca pública andaluza? ¿El PP, Ciudadanos o Vox van a reclamar competencias para llevar a cabo una reforma agraria que conlleve que los dividendos del sector primario se reinviertan en un programa industrializador para Andalucía? ¿Los representantes de los terratenientes, de la banca y del capital multinacional van a llevar a cabo medidas como esas y otras similares que aunque benefician a las capas populares andaluzas mejorando sus condiciones laborales y sociales  y perjudiquen al capitalismo monopolista de estado y a sus intereses en el exterior? Respóndanse ustedes mismos.

6) Nuestro parlamento ve por primera vez la aparición de un grupo ubicado en la extrema derecha, VOX. Esto es especialmente grave, pues este es claramente un partido antiobrero, y contrario a la existencia de las autonomías. Ni que decir tiene que en el contexto de una nación subyugada por el capitalismo la propia determinación sobre sus recursos naturales es vital para conocer el camino del desarrollo y el bienestar. ¿Quién ha votado a un partido así? Un partido con un claro mensaje sexista y xenófobo, y que parece chocar de una forma tan fuerte con los principios rectores de la antropología andaluza y con su tradición histórica. Es más, ¿de dónde ha surgido un partido como este?

Empezaremos contestando por esta última pregunta, siempre partiendo que los partidos políticos son expresión de las clases sociales. Desde este punto de vista, VOX representa a aquellos sectores de la oligarquía que piensa que el PP bajo la batuta de Mariano Rajoy y su equipo ha conocido un proceso de moderación. Este partido sería el representante sociológico de un postfranquismo, la base natural de Partido Popular. Si observamos atentamente, este proceso se inicia con la crisis del 2008. Esta golpeó de una forma muy dura a la población, provocando descontento y malestar, lo cual deslegitimó al bipartidismo, principalmente al PSOE.

Sin embargo, esa caída del PSOE también perjudicaba a su antagonista sistémico, el PP, pues  afectaba a la organización política sobre la que él se asentaba. Ante esto, la dirección de Mariano Rajoy apostó por no dar saltos al vacío ni en la audacia en su gestión. Sin embargo, ante el presunto “peligro” que el 15 M y Podemos más tarde representaban, determinados grupos de presión oligárquicos requerían medidas más intrépidas. Esto se acentúa más con la cada vez más incisiva “crisis catalana”.

Todo esto explica los enfrentamientos y rupturas que se observan entre las distintas facciones que forman el PP, así como el distanciamiento que empiezan a mantener personalidades muy importantes del espectro ideológico del conservadurismo español con respecto a la organización. Puede que el expresidente Aznar sea el ejemplo más palpable.

Así, es como un sector de la oligarquía, para frenar el ascenso de Podemos, estabilizar el sistema político, detener la crisis catalana, y de paso recortar el estado autonómico, crean Ciudadanos. Este sería un partido claramente de diseño, aparentemente “antisistémico”, pero con un programa económico claramente neoliberal. Ese carácter “antisistémico” conseguía reducir el crecimiento que Podemos tenía al recoger el descontento de la población ante la crisis. Pero, a pesar de este éxito inicial, Ciudadanos no será capaz de lograr su siguiente objetivo para estos sectores sociales oligárquicos, estabilizar el sistema político español. Esto se corroboró tras las elecciones del 2015, al no poder formarse un gobierno estable, teniendo que ir a una segunda convocatoria a elecciones generales en el verano del 2016.

Ante este fracaso de tipo político de Ciudadanos surge VOX. Este partido no nace precisamente de la nada, sino de las entrañas del propio Partido Popular, y auspiciado por los mismos sectores oligárquicos que están detrás de aquel. Es su sector más a la derecha y ultra que se desgaja del mismo, apoyado por determinados medios de comunicación que le dan visibilización y promocionan directamente o indirectamente sus postulados ideológicos, aquí juega un papel importante el grupo ATRESMEDIA, propietario de medios de comunicación como el periódico “La Razón” o el canal de televisión “La Sexta”.

¿Por qué ese afán de acabar con el estado autonómico por parte de determinados sectores de la oligarquía y sus nuevos representantes políticos? La razón principal la tenemos en que el estado de las autonomías implica tener que repartir la plusvalía extraída al proletariado y capas populares del conjunto del estado entre diversas facciones oligárquicas. Cuando se habla de acabar con el estado autonómico en ese sentido lo que estamos viendo es cómo un sector de la misma intenta imponer sus criterios con respecto a otros.

También acabar con el Estado de las Autonomías implica acabar con determinadas estructuras de protección social que impiden la concentración de capital. Esto es más que evidente en el caso andaluz.

7) ¿Quién ha votado a esa derecha que representa VOX? Esta respuesta es importante de contestar, porque debido a la difusión que han dado los medios a su entrada en el parlamento andaluz parece que ha tenido un apoyo masivo en las elecciones pasadas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Estadísticamente les ha votado 6,1 andaluces de cada 100 en edad de votar. Por tanto el pueblo andaluz no se ha volcado en masa hacia la extrema derecha como parecen indicar interesadamente determinados mass media. Sus votos han venido principalmente del PP y de la abstención que estaba teniendo el grupo popular entre sectores de derecha que lo estaban viendo demasiado moderado. Pero de todas formas también ha obtenido cierto respaldo, no mayoritario pero sí significativo, entre determinados sectores obreros con una conciencia de clase más atrasada, o con un fuerte desencanto.

Esto es especialmente peligroso, porque su discurso puede ser fácilmente asimilado en momentos de crisis y desesperanza. Aquí se produce una llamada de acción a la izquierda, pues si esta cumple con su trabajo nada de esto debe de pasar.

Comentar antes de finalizar este apartado, que este voto de extrema derecha siempre ha existido en Andalucía, lo que sucede es que ahora por primera vez tiene visibilidad, al estar dentro del PP a lo largo de estas últimas décadas y no contemplarse públicamente como hasta ahora.

8) Antes de pasar al punto siguiente, desde ANDALUCÍA COMUNISTA queremos manifestar que pese a lo que pudiera pensarse con una lectura demasiado rápida de este texto, nosotros en absoluto apoyamos al PSOE-A, ni a su gestión del ente autonómico. Sabemos perfectamente del papel adormecedor que ha jugado para la nación andaluza y para su pueblo trabajador. Igualmente también conocemos las carencias que sus políticas sanitarias, educativas y sociales han tenido. También somos muy críticos con el régimen autonómico actual, pues lo consideramos insuficiente para responder a las demandas y necesidades de Andalucía.

Ahora bien, considerando lo que acabamos de exponer, pensamos que lo deseable hubiese sido la superación del PSOE y de su régimen por la izquierda, con propuestas rupturistas con respecto al régimen actual, soberanistas y superadoras del régimen capitalista.

La nueva situación en la que estamos no es ni muchísimo menos la mejor. Y el hecho de que no se haya podido sustituir al PSOE-A de la forma de la que  acabamos de decir habla muy mal de la labor de la izquierda andalucista.

9) Que vaya haber con total probabilidad un gobierno de derechas y neoliberal en la Junta es una pésima noticia. Que un partido de las características de VOX entre en el parlamento andaluz es un desastre sin paliativos. La responsabilidad de esto, y de las consecuencias sociales que pueda tener no es de los grupos oligárquicos que se encuentran detrás de esas organizaciones. Al fin y al cabo ellas han jugado en pos de sus intereses y fines.

No, la responsabilidad de esto la tenemos las mujeres y hombres de izquierda de nuestro país. En primer lugar los dirigentes del PSOE, PCE y PODEMOS, se imponen dimisiones inmediatas de los responsables autonómicos y estatales, así como un giro en la estrategia y tácticas a seguir. Todo esto nos demuestra que el postmodernismo solo conduce a la derrota y a la claudicación. Todo esto nos demuestra que el “no somos ni de derecha ni de izquierdas” (lema de los movimientos fascistas de los años 30 por cierto) “o somos los de arriba contra los de abajo” lo único que sirven es para ocultar la lucha de clases y ralentizar la toma de conciencia de los distintos sectores populares para la defensa de sus derechos, y que los deja sumamente expuesto a la manipulación de cualquier demagogo de extrema derecha. Desde este punto de vista, la dirección de PODEMOS, que se nos vendió como el sumun de la inteligencia táctica y estrategia en política, por su responsabilidad en la aplicación de estas propuestas, debiera dimitir por simple dignidad política.

Nuestra modesta pero digna organización, ANDALUCÍA COMUNISTA, encuadrada dentro de la izquierda andalucista, asume la responsabilidad que le pueda caber ante esta situación. Sin embargo, pensamos que más bien poca es la que tenemos, máxime cuando hemos sido objeto de múltiples ataques tanto de diversas personalidades como colectivos ubicados tanto a nuestra derecha como a nuestra izquierda, más interesados en sus espurios intereses personales o colectivos que en crear organización y poder popular.

A nadie se le puede escapar que el triunfo electoral de la derecha en una formación socioeconómica como la andaluza es un fracaso sin ningún tipo de escusa o paliativos. Un lugar donde multitud de investigaciones antropológicas y sociológicas muestran como los principales valores sociales son el altruismo, la cooperación, el rechazo a la ostentación y a la desigualdad tiene enormes dificultades para conocer lo que se conoció el pasado día 2.

Ahora se impone el recorrer nuestros barrios, nuestros pueblos, tal como hizo en su día Blas Infante, y hablar con los trabajadores, con las mujeres, con los pensionistas, los inmigrantes, el hombre y la mujer de la calle que son su día a día crea país y crea sociedad. Es preciso con ese contacto entre la militancia de izquierda y la población, ir mostrándole lo importante que es crear secciones sindicales combativas y honestas, asociaciones de consumo que velen por los intereses de los consumidores y la calidad de los productos, movimiento juvenil que reclame una educación pública de calidad y el fin de las altas tasas de desempleo y precariedad entre la juventud, movimientos ecologistas que defiendan nuestro medioambiente y nuestra biodiversidad frente a la avaricia de las multinacionales, de movimiento vecinal, de asociaciones en defensa de la cultura andaluza, y así un largo etcétera que convierta a nuestro pueblo en protagonista de nuestro destino. Que haga ver que, en contra de lo que se va a intentar hacerle pensar, el modelo autonómico no fracasó por exceso, si no por defecto, al no contemplar ni desarrollar las competencias necesarias. Que haga posible la superación de este avance de la oligarquía y el centralismo.

Andalucía, en contra del tópico, ha sido una tierra de luchadores por la libertad y la dignidad. Ejemplos no faltan: los monfíes, el alzamiento de 1640, la extensión del bandolerismo social, los liberales y la Constitución de 1812, el ejemplo de Torrijos, el de los Colorados, el de Mariana de Pineda, el movimiento cantonalista, la Constitución Federal de Antequera, la fuerza del anarcosindicalismo, la labor de Blas Infante, de Cayetano Bolívar, de Pepe Díaz, o las masivas manifestaciones por la autonomía del  4 de diciembre de 1977.

En esa labor nos encontraremos las mujeres y los hombres que formamos parte de ANDALUCÍA COMUNISTA, y emplazamos a cualquier persona de izquierdas d nuestro país, así como a cualquier andaluz de conciencia, de cualquier organización o de ninguna a esta tarea.

¡A VENCER O MORIR POR ANDALUCÍA LIBRE!

¡LAS IDEAS NO VIVEN SIN ORGANIZACIÓN!

¡RESISTIR ES VENCER!

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