Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA ante el 28F: “Por un movimiento popular reivindicativo andaluz”

28fEl 28 de febrero de 1980 el pueblo andaluz dio toda una lección de orgullo, dignidad y lucha, haciendo frente al miedo, a los oportunistas, al desprecio y a todas las trampas puestas en el camino por el Gobierno español. Ese día nuestro pueblo expuso claramente que no quería ser menos que otros pueblos del Estado Español, además, expresó su deseo de poseer unas instituciones propias que hicieran frente a los males históricos de Andalucía, al paro, la miseria, la emigración, la marginación, el analfabetismo o el desprecio a las señas de identidad. Pero la fecha del 28 de febrero de 1980 no se puede entender sin el 4 de diciembre de 1977, verdadero Día Nacional de Andalucía, no se puede entender sin las movilizaciones masivas en favor del autogobierno, sin el crimen contra el pueblo que fue el asesinato de Manuel José García Caparrós, y en general, sin el estallido de la conciencia nacional andaluza que se dio a partir del 4 de diciembre de 1977.

Sin embargo, esa lección de dignidad que el pueblo andaluz dio el 28 de febrero de 1980 pronto quedó en nada, y no podía ser de otra manera, ya que la autonomía ofrecida estaba enmarcada en la Constitución española de 1978, nacida del pacto entre la gran oligarquía española y sus representantes políticos del viejo régimen franquista, determinados sectores de la izquierda deseosos de hacerse un hueco en el nuevo régimen postfranquista a costa de renunciar a las reivindicaciones populares y democráticas (PSOE y PCE), y el nacionalismo burgués vasco y catalán. Todo quedó atado y bien atado, como quiso el viejo general al morir en 1975, y atadas quedaron las esperanzas del pueblo andaluz, que se quedó sin instrumentos propios para solucionar sus problemas; no conseguimos un autogobierno real que sirviera de instrumento a la clase obrera y a los sectores populares andaluces, las esperanzas y las ilusiones se acabaron inevitablemente por frustrar. De 1980, pasando por el Estatuto de Carmona de 1981, a las primeras elecciones de 1982, se constituiría un auténtico régimen andaluz gobernado por el PSOE, un régimen corrupto, que a cambio de determinadas mejoras estéticas y propagandísticas, cumpliría la función de mantener a Andalucía en la marginación, la dependencia y la opresión, atada bien y atada a la manipulación y al desprecio que el nacionalismo español siempre ha sentido por las señas de identidad andaluzas.

La entrada de Andalucía en la Unión Europea aumentó aún más nuestro papel dependiente, socavando especialmente nuestra soberanía alimentaria, nuestra entrada en la OTAN nos encumbró como un país militarizado plataforma de agresión del imperialismo a los pueblos del Magreb, los Balcanes y Oriente Medio.

35 años después, nos volvemos a encontrar en el punto de partida. Las instituciones autonómicas andaluzas han sido incapaces de cumplir con las reivindicaciones más elementales del movimiento nacional andaluz nacido del 4 de diciembre de 1977. Frente a una crisis del capitalismo, las instituciones andaluzas se han mostrado inútiles. Ya hemos denunciado en múltiples ocasiones como el último gobierno andaluz del PSOE e IU han obedecido puntualmente al Gobierno español del PP y la famosa “Troika” (FMI, BCE, instituciones europeas), aplicando los recortes y unos objetivos de déficit intolerables.

El 22 de marzo estamos convocados a unas nuevas elecciones al Parlamento de Andalucía. Mucho se habla sobre la posibilidad del fin del régimen andaluz del PSOE, de castigar a sus socios de IU o de impedir que la rancia derecha española del PP entre a gobernar las instituciones andaluzas. Desde ANDALUCÍA COMUNISTA, sin querer restarle importancia alguna a los procesos electorales, consideramos que el fin del régimen andaluz va unido al fin del régimen monárquico español de 1978 y a la salida de Andalucía de la Unión Europea y de la OTAN. Si queremos cosas tan básicas como pan, trabajo, techo, democracia participativa, sanidad, educación, el pueblo trabajador andaluz ha de romper con el régimen español de 1978 y crear un poder soberano, unas instituciones libres y soberanas, que responda únicamente a los intereses del conjunto del pueblo trabajador.

Desde ANDALUCÍA COMUNISTA, al contrario que muchos de los partidos que se van a presentar a las próximas elecciones andaluzas, no tenemos recetas mágicas que ofrecer, porque por mucho que nos digan, el voto por sí mismo no tiene capacidad de cambiar o transformar ninguna realidad, en todo caso. Es por esto que la tarea principal que tenemos como partido comunista andaluz es el de reactivar un movimiento de reivindicación nacional y popular, elevando día a día la conciencia de la clase obrera y del conjunto del pueblo, creando paso a paso poder popular andaluz, porque solo los pueblos organizados son los únicos que pueden conseguir lo que los votos jamás podrán: cambiar, de verdad, la realidad.

Pueblo Trabajador Andaluz, no lo olvides: el voto será útil solo y exclusivamente si sirve al avance del movimiento popular.

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