Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA ante el 1 de Mayo: “¡ESTUDIAR, ORGANIZAR, PROPAGAR!”

1-mayoOtro año más celebramos el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en conmemoración de la lucha que los obreros estadounidenses mantenían en 1886 por una jornada laboral justa de 8 horas al día que aún hoy para muchos trabajadores de nuestro país es sólo un sueño. A la huelga general que los proletarios de Michigan mantuvieron, la burguesía respondió con una represión brutal que llegó al extremo de ahorcar a cinco de ellos, los Mártires de Chicago.

Hoy en día, 129 años después, la realidad de nuestro país no es la que cabría esperar después de tantas décadas de lucha. Con una tasa de paro del 33,6%, con un empleo cada vez más precario, unos niveles de pobreza crecientes y con nuestros derechos sociales cada vez más desmantelados, no podemos decir que esta sea la Andalucía por la que nuestro pueblo lleva luchando tantísimos años, por la que murieron Blas Infante, Javier Verdejo o García Caparrós, entre muchos otros.

La respuesta a esta situación está siendo, como no podía ser de otra forma la lucha. Vemos todo tipo de movilizaciones en las que andaluces de conciencia intentan responder a una situación de empobrecimiento al la que la oligarquía española esta sometiendo a nuestra Tierra, la más rica en recursos naturales del Estado. Luchas como la que contra los desahucios están llevando los compañeros del SAT de Estepona, como la ocupación de la finca de Somonte, como la que se da por mantener en manos públicas una Educación y una Sanidad universales, gratuitas y de calidad, como las de tantas y tantas huelgas que contra despidos o por unas condiciones laborales justas recorren durante todo el año de punta a punta la geografía de nuestro país.

Pero a esa lucha, el Estado Español responde una y otra vez con la represión. Detenciones, multas y criminalización son el pan nuestro de cada día para aquellos que encabezan los distintos movimientos de protesta y movilización. Vemos así como el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) es el sindicato más represaliado de Europa con multas que ascienden a cerca de un millón de euros pese a que dicha organización tiene la no-violencia como uno de sus principios fundamentales.

Y, sin embargo, no es la represión lo que está frenando la capacidad de respuesta y movilización de nuestro pueblo sino las insuficiencias en el mensaje y en la organización del propio Movimiento. Y si no somos capaces de dar con la tecla que impide la victoria de nuestra lucha, muy difícilmente podremos conseguir nuestro objetivo de conseguir una vida digna y feliz para el Pueblo Trabajador Andaluz.

A ojos de ANDALUCÍA COMUNISTA, hay dos cuestiones que lastran sistemáticamente el crecimiento y consolidación del Movimiento Obrero y Popular:

  • En primer lugar, y sobre todo, la desorganización, el “aquí todo vale”, el caos en que este está sumido sin planificación, sin organicidades claras… en definitiva, el espontaneísmo del movimiento por el movimiento. Se lanzan ofensivas sin ton ni son porque “hay que hacer algo” sin tener claros los objetivos concretos que se buscan, los medios para lograrlos y los plazos y métodos para conseguirlos. Esto motiva un desgaste continuo tanto de los activistas como de las estructuras. Es como si en una guerra un ejército lanzara ofensivas continuas sin siquiera mirar el mapa, sin saber de cuantos efectivos se cuenta ni como están las propias filas ni las del enemigo. Es claro como el agua que eso sólo puede llevar a la derrota y a la frustración.
  • En segundo lugar, y en consecuencia con lo anterior, la letanía de la unidad. Nadie de buena fe va a negar la necesidad de la unidad de los que luchan. El problema es que para unirse uno debe unirse a los que buscan objetivos similares. Es difícil tener de compañero de viaje a Hamburgo a alguien que va a Tánger, porque es evidente que, siendo los destinos opuestos, cada uno intentará llevar la nave hacia un lugar distinto, provocando que o bien uno de los dos no llegue a puerto o bien que el barco acabe en alta mar sin rumbo fijo. Por tanto, es evidente que hay que unirse pero a aquellos que tengan objetivos tácticos que no sean incompatibles con nuestros objetivos estratégicos. O volviendo al símil del viaje, a aquellos que desembarquen en puertos que nos pillen de camino a nuestro destino. Eso si es que se quiere llegar a puerto, claro.

Desde ANDALUCÍA COMUNISTA, creemos que si el movimiento obrero y popular es capaz de orientar sus objetivos, de rentabilizar esfuerzos, de pasar de ser el Ejército de Pancho Villa a ser el Ejército Rojo, de extirpar de sus filas ese espontaneísmo del “movimiento por el movimiento”, la victoria está más que asegurada y no habrá represión que valga para frenar el potencial de un pueblo en lucha por su libertad.

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