Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA ante el 1 de Mayo: ¡En cada barrio y en cada pueblo, REVOLUCIÓN!

Hace ya casi una década que sufrimos una crisis sistémica mundial que ha hecho estragos en el Estado Español y, muy especialmente, en nuestro país, Andalucía que, como consecuencia de su carácter dependiente, ha sufrido la peor parte de la misma.

Los marxistas creemos que las crisis son consustanciales al capitalismo y que, en última instancia, la causa última de toda las crisis económicas, bajo este modo de producción, es que el mercado se inunda de mercancías pero, al no crecer la demanda a igual ritmo, se satura, acumulándose stocks sin vender y provocando una caída de las tasas de ganancia empresariales. Este descenso se estuvo esquivando durante décadas mediante el recurso a créditos fáciles y la venta a plazos hasta que este “parche” entró finalmente en conflicto con la economía real.

Ante la crisis financiera, que surgió como consecuencia de la crisis de sobreproducción, el sistema se vio obligado a socializar las pérdidas de los bancos, por medio de la compra de su deuda por el Estado y, con el objeto de saldarla, a recortar los derechos sociales y a precarizar de forma extrema las condiciones laborales.

Podríamos extendernos en desglosar mil y una estadísticas que reflejaran la situación de pobreza y humillación que sufre nuestro pueblo, agravada aún más por la crisis capitalista, pero creemos que este simple apunte es suficientemente revelador: en Andalucía, el desempleo ha llegado a un 29,8%, casi 10 puntos más de la media estatal. Son ya más 1.200.000 parados y paradas en nuestra tierra, de los que 347.000 llevan más de cuatro años sin trabajo y 900.000 no tienen ayudas de ningún tipo. A esto hay que sumar que el 35,5% de la población asalariada en nuestro país está sujeta a un contrato temporal con la falta de perspectiva vital y la carencia de proyecto de futuro que esto conlleva.

Un pueblo que sufre esta realidad es justo que se rebele y que tome las medidas políticas y democráticas para acabar con su sometimiento. Para ANDALUCÍA COMUNISTA la lucha por la soberanía para nuestra tierra no es ni puede ser un mero brindis al sol, ni una excusa para acceder a cargos públicos, sino un deber ético y urgente por buscar soluciones concretas y reales a este drama nacional que, como producto de la lucha por acabar con él ha llevado a sufrir la represión a cientos de andaluces de conciencia e, incluso, ha llevado a la cárcel a un militante honesto como es el compañero Andrés Bódalo que sufre una condena injusta en la cárcel de Jaén.

Pero, precisamente porque es un drama, y porque para nosotros no es ni puede ser ni un juego ni un medio de vida, porque creemos que tanto sacrificio y sufrimiento no puede ser en balde, debemos ser tremendamente honestos y señalar no sólo la necesidad de luchar, sino también advertir que hay caminos que no llevan a ningún sitio más que a empeorar la situación de nuestro pueblo, y a cegar las posibles vías de salida. Lo contrario sería traicionar, no sólo a nuestros principios, sino a la clase obrera de nuestro país y al conjunto del Pueblo Trabajador Andaluz.

A nadie se le escapa la situación de crisis política y de legitimidad del Régimen español, que se refleja en multitud de hechos políticos entre los que podemos destacar la corrupción generalizada, las tensiones territoriales y la incapacidad de los distintos partidos del sistema para formar un Gobierno Central mínimamente estable.

Ante esta situación de debilidad y crisis del Régimen postfranquista, este se está viendo obligado a maniobrar, y lleva meses haciéndolo, en la perspectiva de una “Segunda Transición” que le permita recomponer las alianzas de clase que cristalizaron en su momento en la Constitución de 1978.

La perspectiva que barajan a este respecto es la “federalización” de Estado Español, creando autonomías de primera y de segunda, en las que cada vez es más que evidente que Andalucía pasaría a la “segunda división”.

En una situación tal, para ANDALUCÍA COMUNISTA, cualquier tipo de cesión de soberanía a organizaciones de carácter estatal, cualquier integración en las mismas, cualquier concesión en el discurso con el único objeto de mejorar sus perspectivas electorales, es una traición histórica al pueblo andaluz. Entre 1977 y 1980 el pueblo andaluz ganó su autonomía plena en la calle por medio de una lucha tenaz y organizada. No ganó el pulso al Estado Español ni en las urnas ni en una manifestación puntual, sino por medio de la creación sistemática de poder popular y de un mensaje claro que impregnaba a todas las organizaciones obreras y populares: Andalucía necesitaba un poder político propio, porque tenía una personalidad propia y problemas sociales y económicos propios que no podían solucionarse desde Madrid.

Saquemos pues una lección clara de nuestra historia y llevémosla a la práctica. A los andaluces y andaluzas no se nos ha perdido nada al norte de Despeñaperros. Nuestros problemas no se pueden arreglar simplemente con una movilización concreta, por muy masiva que esta llegara a ser, ni con la participación electoral, sino que tenemos que levantarnos como pueblo; tenemos que organizarnos en cada barrio, en cada pueblo, en cada centro de trabajo y de estudio. Instrumentalizar este naciente Poder popular para beneficiar intereses electorales del tipo que sea, subordinar las alianzas y los ritmos de un territorio andaluz a los de otro es, no sólo no entender que la parte no es el todo y que nuestro país es complejo y plural y no sólo una ciudad o comarca, sino que es pan para hoy y hambre para mañana. Aquellos que, con el objeto de arañar unos votos en una cita electoral, queman y liquidan el naciente poder popular, imponiendo ritmos y tareas ajenas a las asociaciones de vecinos, colectivos juveniles, a las pocas secciones sindicales coherentes que se van creando en las empresas… están destruyendo cualquier posibilidad futura de lucha organizada por la liberación de nuestro pueblo, sean conscientes de ello o no.

En ANDALUCÍA COMUNISTA llamamos pues al Pueblo Trabajador Andaluz a redoblar el esfuerzo por crear poder popular; a respetar su independencia orgánica y sus ritmos y objetivos; a no buscar atajos ni creer en supremos salvadores y a ser consciente de lo que necesitamos es de un trabajo colectivo metódico y organizado.

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡A VENCER O MORIR POR ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA!

¡NO QUEREMOS TU VOTO, QUEREMOS TU PARTICIPACIÓN!

1-mayo

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