Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA ante el 1 de Mayo: “Crear dos, tres, mil Somontes”

1-mayoEl número de trabajadores/as en paro en nuestro país ha llegado a 1.329.600 personas y la tasa de paro se situó en el 33’17%. Uno de cada tres andaluces en edad de trabajar se encuentra en paro forzoso. Junto a ello, la situación de precariedad e inseguridad laboral – que ya era preocupante antes de la aprobación de la última contrarreforma laboral – se ha convertido en algo generalizado al perder los trabajadores el derecho a la negociación colectiva, abaratarse aun más el despido, posibilitarse los ERE express, los cambios de condiciones laborales y salariales por la simple decisión de la empresa y muchas otras medidas neoliberales que sólo van a empeorar la situación económica y laboral de un país dependiente como Andalucía.

El imperialismo español, desde su mismo nacimiento, se ha basado en la esquilmación de los recursos naturales de Andalucía y en la sobreexplotación del Pueblo Trabajador Andaluz, al utilizar nuestro país como una especie de colonia interna a la que saquear y empobrecer en beneficio no sólo de los terratenientes andaluces, sino también de los industriales vascos y catalanes, así como de la burguesía estatal y financiera de Madrid.

Pero tras su integración en el bloque imperialista europeo, este imperialismo que se las prometía tan felices con el euro se ha encontrado que su bacanal de más de una década de especulación y corrupción tenía un límite, y no era más que una carrera sin sentido. Algo así como el tren de los Hermanos Marx, que avanza desbocado hacia ninguna parte y por el camino se devora a sí mismo. “¡Más madera, que es la guerra!”

Por otro lado, la situación política a nivel estatal es grave. El sistema creado en la “Transición democrática” se caracterizó como una monarquía continuista del franquismo basada en la alternancia en el poder de dos grandes partidos de derecha (uno social-liberal y otro claramente neoliberal) con el apoyo de la derecha nacionalista burguesa de Catalunya y Euskal Herria. Pero, tras 30 años, no sólo el desgaste de PSOE y PP es evidente sino que, además, en Catalunya y Euskal Herria la izquierda soberanista (CUP y Amaiur) está desenmascarando a sus respectivas burguesías colaboracionistas. Y, como remate, la monarquía misma se encuentra en una situación de desprestigio nunca vista que dificulta más aún, si cabe, el proyecto continuista.

En nuestro país, las últimas elecciones autonómicas han servido también para demostrar dos cosas:

  1. Por enésima vez, Andalucía demuestra su carácter de nación al demostrar ritmos políticos distintos a los del resto del Estado Español, como producto de su distinta realidad socio-económica, política y cultural.
  2. La entrega de IU, atada de pies y manos, al PSOE neoliberal en un acuerdo por sillones y poltronas revela el carácter real de una falsa alternativa del revisionismo oportunista maquillado de ecologismo, republicanismo y andalucismo.

Esta realidad objetiva obliga a los sectores sanos de esta formación política, nucleados en torno a la CUT-BAI dirigda por Juan Manuel Sánchez Gordillo, a elegir camino. O crear un nuevo proyecto político de izquierda transformadora y soberanista andaluza, un Bloque Nacional-Popular Andaluz, o poner en serio peligro de desaparición no sólo a la CUT-BAI, sino también a los instrumentos de lucha económica creados en torno a ella. Nuestro pueblo no entiende de esquizofrenias políticas y no podría entender movilizaciones dirigdas por aquellos que se encuentran integrados en una Junta de Andalucía que, tras asumir las doctrinas del neoliberalismo y la regla de gasto, no podrá hacer otra cosa que practicar recortes a derechos tan básicos como lo son la sanidad universal o la educación pública. Y en esta situación no vale jugar a ser “corriente crítica” ni paños calientes por el estilo. O se está con el Pueblo Trabajador Andaluz o se está contra él. ANDALUCÍA COMUNISTA, al menos, tiene claro de qué lado está.

Y es que siempre es el pueblo quien marca el camino. Por eso, en un rincón de nuestro país – en Palma del Río – un grupo de jornaleros, jóvenes en su mayor parte, del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ocuparon el pasado 4 de marzo la finca “Somonte” para cultivarla y producir riqueza a través de su trabajo. Pero la respuesta de esa Junta de Andalucía que los burócratas de IU se afanan por cogobernar junto al PSOE de camisa azul ha sido la represión, como no podía ser menos. Tras unas semanas de ocupación pacífica en las que se sembró y se trabajaron con ahínco las tierras, la Guardia Civil española se presentó para desalojar a los compañeros. A la madrugada siguiente, otros jornaleros tomaron su relevo y volvieron a ocupar Somonte.

Los compañeros del SAT de Somonte han respondido como debe hacerlo el conjunto del Pueblo Trabajador Andaluz: luchando y creando poder popular. Por eso, no sólo debemos apoyarlos y solidarizarnos con ellos. Debemos seguir su ejemplo. Debemos movilizarnos, luchar y desenmascarar ante la clase obrera y ante el pueblo a los social-liberales del PSOE y a los traidores oportunistas de IU. Para ello, hay que liberar espacios para que el pueblo se organice, reforzar las estructuras organizativas del sindicato de clase andaluz – el SAT – y de otros organismos de poder popular (asociaciones de vecinos, colectivos juveniles, organizaciones de estudiantes, grupos de solidaridad internacionalista…) y orientarlos hacia la tarea histórica del Pueblo Trabajador Andaluz: la independencia y el socialismo.

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

¡CREAR DOS, TRES, MIL SOMONTES!

¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA!

El número de parados ha llegado en nuestro país a 1.329.600 y la tasa de paro se situó en el 33,17 por ciento. Uno de cada tres andaluces en edad de trabajar se encuentra en paro forzoso. Junto a ello la situación de precariedad e inseguridad laboral, que ya era preocupante antes de la aprobación de la última contrarreforma laboral, se ha convertido en algo generalizado al perder los trabajadores el derecho a negociación colectiva, abaratarse aun más el despido, posibilitarse EREs express, los cambios de condiciones laborales y salariales por la simple decisión de la empresa y muchas otras medidas neoliberales que sólo van a empeorar la situación económica y laboral de un país dependiente como lo es Andalucía.

El imperialismo español, desde su mismo nacimiento, se ha basado en la esquilmación de los recursos naturales de Andalucía y en la sobreexplotación del Pueblo Trabajador Andaluz, al utilizar a nuestra tierra como una especie de “colonia interna” a la que saquear y empobrecer en beneficio no sólo de los terratenientes andaluces, sino también de los industriales vascos y catalanes y de la burguesía de Estado y financiera de Madrid.

Pero tras su integración en el bloque imperialista europeo, este imperialismo que se las prometía tan felices con el euro, se ha encontrado que su bacanal de más de una década de especulación y corrupción tenía un límite y no era más que una carrera sin sentido. Algo así como el tren de los hermanos Marx que avanza desbocado hacia ninguna parte y por el camino se devora así mismo. ¡Más madera que es la guerra!

Por otro lado, la situación politica estatal es grave. El sistema creado en la Transición “democrática” se caracterizó como una monarquía continuista del franquismo basada en la alternancia en el poder de dos grandes partidos de derechas (uno social-liberal y otro claramente neoliberal) con el apoyo de la derecha nacionalista burguesa de Cataluña y País Vasco. Pero, tras treinta años, no sólo el desgaste de PSOE y PP es evidente sino que, además, en Cataluña y País Vasco la izquierda soberanista (CUP y Amaiur) está desenmascando a sus respectivas burguesías colaboracionistas. Y, como remate, la monarquía misma se encuentra en una situación de desprestigio nunca vista que dificulta más aún, si cabe, el proyecto continuista.

En nuestro país, las ultimas elecciones autonómicas han servido también para demostrar dos cosas:

1º.-Por enésima vez Andalucía demuestra su carácter de nación al demostrar ritmos políticos distintos a los del resto del Estado Español, como producto de su distinta realidad socio-económica, política y cultural.

2º.-La entrega de IU, atada de pies y manos, al PSOE neoliberal en un acuerdo por sillones y poltronas revela el carácter real de una falsa alternativa del revisionismo oportunista maquillado de ecologismo, republicanismo y andalucismo.

Esta realidad objetiva obliga a los sectores sanos de esta formación política, nucleados en torno a la CUT-BAI de Sánchez Gordillo a elegir camino. O crear un nuevo proyecto político de la izquierda transformadora y soberanista andaluza, un Bloque Nacional-Popular Andaluz, o poner en un serio peligro de desaparición no sólo a la CUT-BAI sino también a los instrumentos de lucha económica creados en torno a ella. Nuestro pueblo no entiende de esquizofrenias políticas y no podría entender movilizaciones dirigidas por aquellos que se encuentran integrados en un Gobierno Andaluz que, tras asumir las doctrinas del neoliberalismo y la regla de gasto, no podrá hacer otra cosa que practicar recortes a derechos tan básicos como lo son la Sanidad Universal o la Educación Pública. Y en esta situación no vale jugar a ser “corriente crítica” ni paños calientes por el estilo. O se está con el Pueblo Trabajador Andaluz o se está contra él. ANDALUCÍA COMUNISTA, al menos, tiene clara de que lado está.

Y es que es siempre el pueblo quien marca el camino. Por eso, en un rincón de nuestro país, en Palma del Río, un grupo de jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), jóvenes en su mayor parte, el pasado 4 de marzo ocuparon la Finca Somonte, unos terrenos públicos, para cultivarla y producir riqueza a través de su trabajo. Pero la respuesta de esa Junta de Andalucía, que los burócratas de IU se afanan por co-gobernar junto al PSOE de camisa azul, ha sido la represión, como no podía ser menos. Tras unas semanas de ocupación pacífica en las que se sembró y se trabajó con ahinco las tierras, la Guardia Civil se presentó a desalojar a los compañeros. A la madrugada siguiente, otros jornaleros tomaron su relevo y volvieron a ocupar Somonte.

Los compañeros del SAT de Somonte han respondido como debe hacerlo el conjunto del Pueblo Trabajador Andaluz: luchando y creando Poder Popular. Por eso, no sólo debemos apoyarlos y ser solidarios con ellos. Debemos seguir su ejemplo. Debemos movilizarnos, luchar y desenmascar ante la clase obrera y ante el pueblo a los social-liberales del PSOE y a los traidores oportunistas de Izquierda Unida. Para ello, hay que liberar espacios para que el pueblo se organice, reforzar las estructuras organizativas del sindicato de clase andaluz, del Sindicato Andaluz de Trabajador (SAT) y de otros organismos de poder popular (Asociaciones de Vecinos, colectivos juveniles, organizaciones de estudiantes, grupos de solidaridad internacional…) y orientarlos hacia la tarea histórica del Pueblo Trabajador Andaluz: la Independencia y el Socialismo.

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

¡CREAR DOS, TRES, MIL SOMONTES!

¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE Y SOCIALISTA!

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